“Tango”, la palabra

Al igual que el baile se creo antes que la música y la música antes que la letra, la palabra Tango existió antes de todo esto. Pero cuidado, se advierte al lector que el significado de la palabra actual, el baile actual, la música actual y la letra que se conocen hoy en día quedan lejos de estos orígenes a los que nos remitimos, por el momento sólo estamos hablando de eso: orígenes.

Muchos estudios y teorías han sido lanzadas sobre la mesa. Una de estas teorías proviene de un juego, el Chito, que consistía en ensartar unos hierros en un cilindro llamado tango, tanga o tángana. Así pues vemos aparecer la palabra tango en un diccionario de 1803 como componente de este juego. El uruguayo Daniel Vidart sostiene que esta palabra proviene del verbo tangir, tañir o tocar un instrumento y el musicólogo Carlos Vega dice que por el siglo XVIII ya existía un baile en Méjico, que no era en pareja, y que se llamaba Tango.

Pero la teoría más seguida, y desde mi humilde punto de vista, la más bonita, es la que dice que la palabra Tango es de origen africano. Y es que no debemos olvidar que alrededor del 1800 la población africana en Argentina era de más de la mitad de la población. Los barcos, cargados de esclavos, llegaban a puerto y estas fueron las raíces de la “negritud argentina”, una identidad, un pueblo de diferente origen pero con un mismo futuro. Este termino puede parecer de mal gusto, y en efecto a veces ha sido utilizado de mala manera pero expresa a la perfección a ese grupo de personas olvidadas que estaban y siguen estando ahí y que con toda seguridad fueron determinantes para el nacimiento del Tango. De esta manera encontramos vocablos como: “tamgú” o “tañgu” ( que significa bailar en costas de Calabar) o “ntiangu” (bailar en Sudán) además, según Fernando Ortiz, los mandingas llamaban “dango” a bailar y “tomton” o “tamtamngo” al tambor. Incluso el nombre del dios yoruba del trueno es Shangó. Así pues, por metonimia, se utilizó a sus inicios también como lugar donde se reunían los negros para bailar.

El viejo Demba era conocido por su paciencia, no era viejo de edad era un viejo de esos sabios, de los que no adivinas los años. Hoy hacía calor en cubierta y sus compañeros yacían exhaustos  por la sed, era la hora de las rondas de agua. Así pues, Demba, cargado con su cubo, como sólo él sabía hacerlo, seguía la fila y uno a uno les suministraba agua. Lo que tiene el calor en el mar es que amaina el viento y a esas pobres almas les tocaba remar, ya no estaban lejos de divisar tierra. Así pues, cuando Demba hubo terminado, sustituyó el cubo por su “tamtamngo” y retomaron la marcha. A veces, a Demba, se le permitía usar su tambor para algo más que dar ritmo a galeras y era entonces, cuando para divertir a los amos, daba rienda suelta a su música dejándose llevar por los espíritus de sus ancestros que le marcaban el compás. 

Además, el pueblo africano no dio sólo origen al vocablo, sino que con su candombe ayudó a la creación de la música y hasta los primeros payadores y compositores fueron negros. Recordamos aquí al gran Gabino Ezeiza (1858-1916). Pero ya hablaremos del Payador en otro momento.

CPA

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s