París y el Tango

El tango se convirtió rápidamente en sinónimo de amoralidad. La proximidad de los cuerpos al bailar, la música de alta influencia africana, los suburbios donde se desarrollaba, y las groseras y obscenas letras, hacían de esta música algo vulgar y marginado. A pesar de esto, poco a poco empezó a suscitar curiosidad, algunas personas empezaron a sentirse atraídas por los misterios del tango y empezaron a frecuentar los bajos fondos para disfrutar de él. A pesar de todo esto, tuvieron lugar un par de hechos históricos que dieron un giro inesperado al futuro del tango.

En primer lugar, el nacimiento de una nueva clase social, la pequeña y baja clase media, hizo que el tango lograra incursionar en las esferas sociales más altas. Pero a parte de a personajes puntuales, tenemos que agradecer especialmente este “salto a la fama”, a París, ciudad que fue uno de los más grandes precursores de este baile.

Entre 1890 y 1914 en muchas grandes ciudades europeas se vivía el álgido momento de la Belle Époque, pero uno de sus centros neurálgicos era París. En esta época se pregonaban unos altos estándares de vida, se buscaba el desenfreno, el exotismo, las drogas, todo aquello que hiciera salir de los límites impuestos por la clase social. Todo esto junto con las grandes migraciones y el auge del capitalismo hizo que el culto por la ciencia y el arte evolucionara como nunca antes. París se convirtió en capital del buen gusto, el refinamiento y la cultura, de este modo, lo que estuviera a la moda en la capital europea era lo que trascendía.

J’ai avalé une fameuse gorgée de poison. Arthur Rimbaud. 1

Hacía calor en aquella sala infernal, los hombres se apretujaban unos contra otros junto a la pista de baile pero su cuerpo volaba. Estaba sin estar, sin sentir los pies sobre aquellos incómodos tacones. El suelo se tiñó de un rojo carmesí parecido al del vestido de la chica de al lado. Los asientos parecían que iban a echar a andar solos pero allí seguían. El humo embriagador invadía hasta los techos y un liquido verdusco bajaba por las gargantas como cascadas. Terminó la tanda y sin embargo se movía sin saberlo, su cuerpo no respondía, no era dueña de su movimiento, pero la volvieron a invitar a bailar.

El tango, exótico, trascendente, casi prohibido, nuevo, fresco, sensual, se había convertido en otro de los pasatiempos de la sociedad parisina, para sorpresa de los rioplatenses. Alrededor de 1902 más de cien academias de baile de la ciudad francesa enseñaban a bailar tango. Todo este empuje proveniente del otro lado del atlántico hizo que en sus ciudades de origen el tango comenzara a alcanzar también la popularidad que se merecía. La mezcla de ambos hizo finalmente que gran número de argentinos y uruguayos migraran a París con la finalidad de hacer del baile su profesión y que se convirtieran así en los grandes maestros conocidos hoy día.

1 [Tomé un famoso trago de veneno], Nuit d’enfer.

CPA

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